3/25/2011

Acabar con el tipo gris

Parece ser que aparenta estar, pero su mirada se ha perdido. Vive ensimismado. Tiene los rígidos modales del zombi y la humildad excesiva de nadie. Hay que acabar de una puta vez con este tipo gris que arrastra su gris existencia por calles, oficinas y mataderos grises, que vive para nada con tanto esfuerzo y se multiplica invisible como las ratas.

Aunque parece indefenso, tiene la culpa de todo. Es el apestado y la peste, el ignorante y el ignorado, el responsable absoluto de la superpoblación y la materia prima de la producción masiva de muerte. Nos las pagará todas juntas. Maldito gris ceniza, moroso gris moneda, gris Mandril maloliente.

Cada día sobrevive a su extinción masiva. Es sumamente infeliz, pero esto no parece afectarle. Lleva tiempo desesperado. Maltrata su cuerpo enfermo, pero necesita ayuda para acabar con su perra existencia. Los servicios sociales admiten su derecho a ser exterminado, pero carecen de los recursos para garantizarlo y se limitan a combatir la plaga con los medios disponibles.

No podemos esperar a que sucumba a las tímidas reformas de nuestros guardianes. No es posible eliminar así la muerte en vida. Un tipo gris seguirá ahí, donde habíamos descartado su presencia.

Es preciso poner en práctica métodos tajantes: arrancarlo de su agujero, golpearlo hasta que despierte, sacarle brillo a pesar de sí mismo. Hay que destruir el tablero donde le resulta cómodo moverse en desventaja.


3/15/2011

Pastillas contra el amor propio

No todo lo que se deriva del colapso del sistema (dejen de llamarlo "crisis", por favor) ha de ser negativo. Por ejemplo, las consultas psiquiátricas y la ventas de psicofármacos están viviendo un momento de esplendor.

Hace meses, preocupados por buscar la mercancía ideal que nos sacase de este atolladero histórico, descubrimos que no debía satisfacer una necesidad, ya que la cobertura de dichas necesidades constituía un freno para el consumo ulterior de la misma o de otras mercancías. Se nos olvidó subrayar entonces que no sólo no debía satisfacer necesidades, sino que además tenía que crearlas.

Tal es la lógica subterránea del mercado negro de estupefacientes, que tanto ha hecho para reflotar la economía visible en momentos de dificultad mediante lavados, inyecciones de dinero y apertura de nuevos mercados; pero hay también drogas legales que se expenden con receta. Siempre hay un especialista dispuesto a consagrar el consumo de estas drogas mesiánicas que de vez en cuando lanzan los Laboratorios Inc. En un caso como en el otro se trata de suscitar los comportamientos adictivos que permiten mantener alta la demanda de un determinado producto.

Pero sabemos que los comportamientos adictivos no están directamente relacionados con las cualidades del producto redentor. El consumo hedonista de dos copas de vino no nos convierte en alcohólicos, el uso de las tecnologías no produce necesariamente adicción a internet, fumarse un porro a tiempo puede incluso bloquear otras respuestas adictivas. Lo que produce adicción es el malestar, el estado ansioso de necesidad que dispara la repetición de pequeñas y fugaces satisfacciones.

Queda claro: al mercado no le preocupa satisfacer una demanda, sino producir un malestar. ¿Qué puede significar esto cuando hablamos de salud mental?


3/01/2011

P.O.S.

He tenido noticia a través de mi hijo de un misterioso "club" que actúa clandestinamente con objetivos propios en medio de la marabunta escolar, que no sospecha su existencia. Los llamados P.O.S. (Piratas Obreros Secretos) son una sociedad altamente selectiva de la que no me está permitido contar mucho.

Una de las actividades a las que se entregan sin esperar reconocimiento, y que por fin ha saltado a la luz, es a descodificar "pos": los pos son extrañas piedras encontradas de las que se trata de descifrar su origen. Un fragmento de pórtico hallado en el patio, algo que "quizá sea" un trozo de azulejo del baño, una piedra perfecta, una piedra extraña, una piedra rescatada de su normalidad o de su olvido...

Intentan juntar un buen número de piedras, cada una con su historia y su deriva, para mostrárselas a sus compañeros cuando tengan suficientes. Aunque el proyecto sigue en marcha, hay quienes hemos tenido acceso a resultados provisionales que han conquistado un espacio en el aula.

Me flipa el modo en que se reúnen en un juego infantil motivos como la conspiración revolucionaria, el hallazgo maravilloso, el intento de recomponer los fragmentos de nuestra percepción "psicogeográficamente", el potlacht de objetos sin función... Nunca le hablo a mi hijo de estas cosas.

Bueno, los niños nos asombran y nos enseñan, dice la loca. En realidad, lo que muchos hacemos de "adultos" es querer seguir viviendo en la niñez: en la curiosidad permanente, en la capacidad de analogía, la generosidad, la interpelación constante con el mundo y con los otros.

Esto es solo una pequeña parte del Gran Juego, dice mi hijo.